sábado, 8 de mayo de 2010

Los saberes de mis estudiantes

Los saberes de mis estudiantes

1) lo que nuestros estudiantes saben hacer en Internet.

Ø Investigan algún tema en el buscador google, efectúan ejercicios en Excel -hacen listas o relaciones utilizando números-. Escriben textos en Word, se comunican a través del chat. Utilizan el correo electrónico para comunicarse, asimismo, envían y reciben documentos adjuntos; bajan imágenes y descargan canciones. Elaboran proyecciones en power point. Escuchan música, se divierten en video juego, también, bajan fotografías y guardan sus trabajos en sus documentos.

2) ¿qué podemos hacer para aprovechar esos saberes en el aula?

Ø En primer lugar debemos escuchar las opiniones y mantener una buena comunicación, asimismo, la autoconfianza es una de las mejores defensas ante cualquier influencia presentada. En segundo lugar, nos comprometemos a encontrar soluciones positivas y darnos tiempo para llevarlas a cabo, por tanto, acordamos que, no se trata de prohibir ninguna cuestión académica, sino criticar propositivamente, comentar y ofrecer alternativas de solución, de esta manera llegamos a una conclusión, y esta es: Observar y sugerir que, lo que le pasa al alumno no es su culpa, sino que le puede pasar a cualquiera: al maestro, al director de la escuela, etcétera, y, cuando no podamos resolver algún problema, conviene pedir ayuda a un profesional.

3) ¿quién van a enseñar a quién y qué le enseñará? y ¿dónde lo harán?

Ø Desde luego que, la ayuda vendrá a través del facilitador y de las tecnologías de información y comunicación, sin lugar a dudas. La enseñanza estriba en los diversos contenidos académicos almacenados en el espacio virtual disponible para los interesados, de tal suerte que, en sentido estricto y en ocasiones aparecerá el contenido temático a manera de compendios. El lugar ideal para esta enseñanza es exclusivamente en una sala de computo o virtual. Este lugar da pauta para interactuar con otros en el ciberespacio.

La aventura de ser maestro.

"La enseñanza es una profesión ambivalente. En ella te puedes aburrir soberanamente, y vivir cada clase con una profunda ansiedad; pero también puedes estar a gusto, rozar cada día el cielo con las manos, y vivir con pasión el descubrimiento que, en cada clase, hacen tus alumnos."


Comúnmente nuestra vida profesional y nuestra vida cotidiana están en un solo vertiente y la tenemos que equilibrar con emociones y con pensamientos.


"...la libertad de estar en clase con seguridad en mí mismo, con un buen conocimiento de lo que se puede y lo que no se puede hacer en una clase; la libertad de decir lo que pienso, de ensayar nuevas técnicas para explicar un tema, de cambiar formas y modificar contenidos. Y con la libertad llegó la alegría: la alegría de sentirme útil a los demás, la alegría de una alta valoración de mi trabajo, la alegría por haber escapado a la rutina convirtiendo cada clase en una aventura y en un reto intelectual".


La libertad es el tesoro del profesor, por tanto, los pensamientos fluye y florece con gozo de enseñar lo que se piensa y de lo que se necesita.

”Fernando Corbalán, un profesor de secundaria, tras hablarnos de que en clase tenemos que divertirnos, buscar el ansia de saber y propiciar una atmósfera de investigación, concluye: “Y no se piense que sólo se abre la mente a los alumnos. También la del profesor se expande y se llena de nuevos matices y perspectivas más amplias, y funciona la relación enriquecedora en los dos sentidos. Mi experiencia, al menos, me dice que algunos de los juegos y problemas con los que he disfrutado, y que sigo utilizando, han tenido su origen en la dinámica de la clase... Y cuando se crea esa atmósfera mágica en clase, con los fluidos intelectuales en movimiento, pocas actividades hay más placenteras”.


Es importante tener las condiciones ambientales favorables para ejercer nuestro trabajo docente.


“pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir...” Desde esta perspectiva, la enseñanza recupera cada día el sentido de una aventura que te rescata del tedio y del aburrimiento, y entonces encuentras la libertad de expresar en clase algo que te es muy querido. Inmediatamente recibes la respuesta: cien alumnos pican el anzuelo de tu palabra y ya puedes dejar correr el sedal, modulas el ritmo de tu explicación a la frecuencia que ellos emiten con sus gestos y sus preguntas, y la hora se pasa en un suspiro -también para ellos-. Y entonces descubres la alegría: ese momento de magia te recompensa las horas de estudio y te hace sentirte útil en la enseñanza"
.


Que la enseñanza del profesor debe provocar gustos y satisfacciones para lograr interesante la

clase.


"El primer problema consiste en elaborar tu propia identidad profesional. Esto implica cambiar tu mentalidad, desde la posición del alumno que siempre has sido. hasta descubrir en qué consiste ser profesor. Y aquí aparecen los primeros problemas, porque hay enseñantes que no aceptan el trabajo de ser profesor. Las dificultades suelen ser distintas entre los profesores de primaria respecto a los de secundaria"

El aspecto actitudinal del profesorado tiene niveles, esto significa que debe ubicar su realidad en los status quo de los alumnos según su nivel escolar.


"...descubrí que en cualquier asignatura, lo único importante es ser maestro de humanidad".


El maestro es un ser humano, el alumno también, por tanto, es peligroso mecanizarlo (robotizarlo).

¿Cómo percibo mi docencia?

“Cómo vivimos la confrontación entre la carrera que estudiamos y el hecho de incorporarnos como maestros del nivel medio superior”

Les comento que desde la preparatoria (1984) trabajé como Alfabetizador en el “INEA”, posteriormente el “CONALEP” y en la Preparatoria Oficial del Estado Número 2, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Desde 1996, soy docente en el programa de Telebachillerato en Chiapas. Como Sociólogo me ha ido muy bien, ya que el campo de esta disciplina es amplio y podemos analizar con diversas posturas teóricas al hecho educativo.

El oficio docente y mi profesión me permiten poner en tela de juicio algunos fenómenos educativos que aún hacen ruido en nuestra actividad cotidiana, por ejemplo: la falta de material didáctico como es el CD, en el viene, esencialmente, una buena parte del contenido curricular. Analicemos pues, este detalle:

Su servidor imparte la materia de Geografía en el tercer semestre (Telebachillerato). En los cursos que nos han impartido para nuestra formación docente y en los discursos de corte político por parte de las autoridades educativas, no dejan de mencionar que el Telebachillerato debe trabajar con calidad educativa, que debemos utilizar nuestros medios audiovisuales, etcétera. Luego entonces, pregunto ¿Cómo hacer llegar calidad educativa en este rubro (Puntualizo la clase de Geografía para ver una pequeñez) si la oferta ya presupuestada, ordenada y ejecutada en los procesos de Planeación Educativa del Gobierno del Estado no las hacen llegar a la Escuela? Es preocupante que teniendo el material didáctico ya en circulación como es el CD de esta materia tan significativa no la pueda disfrutar con mis alumnos. Es triste ver las bodegas llenas de material didáctico por doquier, sin el cuidado esmerado.

Por otra parte, la falta de guías didácticas (Libros de apoyo) para los alumnos(as) están en esas condiciones. Esto ayuda y me da la oportunidad de organizar a los alumnos en equipo de trabajo. Con la desventaja de “rolar” y compartir la información deseada; es decir, un libro para siete jóvenes que se agrupan en equipo de trabajo.

Otra característica que confronta es la presencia de la pobreza extrema de los educando. No todos, pero si, una buena parte. Alumnos que no desayunan no pueden tener un benéfico rendimiento en el aprendizaje. Estos factores externos nos conducen a la reflexión inmediata e influyen en nuestro proceder docente, tal es así, que, como profesores debemos tener presente las herramientas didácticas necesarias para la ocasión, toda vez que, la fuerza del contexto influye en nuestro quehacer cotidiano. La variable de la improvisación aparece como un espíritu salvador, pero se va, cuando la magia de la chicharra hace presencia con su distinguido sonido. El plan didáctico y el quehacer docente se convierten en instrumentos de dominio de una clase en sí. Ambos tienen un papel fundamental en el desarrollo de la enseñanza. La visión del profesional no queda al margen de esta disputa, si no que, complementa la decisión tomada gracias a la formación profesional adquirida.

Me pregunto ¿Tengo necesidad de ser maestro? Mi respuesta es sí, Esta necesidad es un aliciente para mí, porque me considero un eslabón de la esperanza. Lo poco que conozco lo disfruto compartiéndolo en una institución como ésta. En el foro prácticamente observé como el ingeniero Feliciano Nevárez Raizola establecía un excelente andamiaje metodológico de la práctica docente, mientras que la Profesora Silvia Niebla desarrolla su practica con un entusiasmo sorprendente con el único propósito de poner en movimiento al grupo con técnicas didácticas (Dinámicas de grupo).